“Los únicos colectivos que se quedan en el recorrido son los que van al Museo Ferroviario de Tafí Viejo, que vuelven a eso de las 23. Cada uno tiene 27 asientos y los pasajeros deben ir sentados”, explica Julián, uno de los guías de la Red de Museos. Son las 19.15; recién comienza la 11a Noche de los Museos y la plaza Independencia es un enjambre; ya hay largas filas en espera de los colectivos para recorrer los distintos circuitos de museos. La fila para ir al Lillo es la más larga, con más de media cuadra.
Lionel tiene 11 años y quiere ir al Museo de Ciencias Naturales. “Vamos a conocer las salas nuevas”, dice Analía, la mamá. “Queremos ir al MUNT; nos sirve porque conocemos un montón de historia y de cultura”, dice Paulina, junto a Nadia, estudiantes de Comunicación.
Algunos se acercan a informarse en la carpa verde de Turismo. Allí Fernando Olmedo, presidente de la Asociación Civil Tucumana de Guías de Turismo, cuenta que están colaborando, y a disposición de la Red de Museos. Y el director del Museo Folklórico, Carlos Piñero, detalla a unos interesados las novedades que ofrece el museo que, como todos, está lleno de invitados y de actividades especiales. Por ejemplo, en el segundo patio del Museo Avellaneda hay una exposición y funciones de títeres de la Escuela Alba Enrico de Vaca, del Ministerio de Educación, y también está intervención artística “Quien pisa fuerte deja huellas”, con una Lola Mora de 3.20 metros de altura, del Taller de Títeres y Marionetas del Ente Cultural. “En este museo hay cosas que no vi antes. Antes había un piano grande, y ahora hay muchas cosas nuevas en las vitrinas. Después de ver la función de títeres nos vamos a otro museo con mi mamá”, se entusiasma Sofía, de ocho años.
Mientras en la plaza Independencia gana en las preferencias el Museo de la Ciudad (ex Casa Sucar) a juzgar por la fila para el colectivo que frente a la Catedral se hace más larga, los museos cercanos a la plaza generan corrientes de visitantes que se dirigen hasta el Museo Casa Histórica y de allí vuelven hacia los más céntricos.
El Museo Timoteo Navarro, por ejemplo, convoca a una gran muestra de escultura en el salón principal, y a la imperdible instalación lumínica de Judith Cisneros, a donde sólo se puede ingresar de a cinco personas. A la salida, Florencia y Sofía están asombradas: “cuántos efectos sensoriales ha logrado la artista sólo con luces, perfume, colores y espejos”.
Son casi las 20.30, y están a punto de comenzar los shows musicales, las intervenciones, las performances y todas las actividades que los museos han planeado especialmente. Ya se puede decir que la Noche de los Museos es un éxito.